¿Por qué colorear mandalas no es arteterapia?

La diferencia entre aliviar la ansiedad y tratarla clínicamente

Colorear mandalas puede ser una herramienta de autocuidado y ayudarnos a regular nuestro nivel de activación en determinados momentos. Sin embargo, no es lo mismo aliviar la ansiedad que tratarla clínicamente. Y tampoco es lo mismo realizar una actividad artística que participar en un proceso de arteterapia.

En este artículo podrás conocer los beneficios de colorear, por qué no podemos considerarlo arteterapia y qué diferencia hay entre sentirnos más tranquilos durante un rato y tratar un problema de ansiedad.

¿Qué ocurre cuando coloreamos?

Cuando coloreamos nuestra atención se dirige hacia una actividad concreta: escoger un color, observar una forma, decidir qué parte queremos completar o simplemente seguir el movimiento del lápiz sobre el papel. Durante ese tiempo podemos dejar de prestar tanta atención a aquello que nos preocupa y centrarnos en una tarea concreta. Para algunas personas, esta combinación de concentración, repetición y actividad creativa puede resultar agradable y ayudar a disminuir temporalmente la sensación de activación.

Y esto no ocurre solamente con el dibujo. Pasear, escuchar música, cocinar, hacer ejercicio, tejer, leer o cuidar nuestras plantas también pueden ayudarnos a sentirnos mejor. Podemos terminar cualquiera de estas actividades más tranquilos o con algo más de distancia respecto a aquello que nos preocupaba. Sin embargo, una actividad puede producir un efecto terapéutico sin convertirse por ello en una terapia.

¿Colorear mándalas puede reducir la ansiedad?

Sí, puede ayudarnos. Pero es importante entender qué queremos decir cuando hablamos de “reducir la ansiedad”.

Jakobsson Støre y Jakobsson (2022) realizaron una revisión sistemática y un metaanálisis sobre el efecto de colorear mandalas en la ansiedad-estado. Sus resultados indican que esta actividad puede asociarse con una disminución de la ansiedad, pero no encontraron que fuese significativamente más eficaz que realizar dibujo libre. Esto nos lleva a cuestionar la idea de que exista necesariamente algo especial o terapéutico en el mandala en sí mismo. Parte de ese efecto podría estar relacionada con parar, dirigir nuestra atención hacia una tarea concreta, utilizar los colores o dejar temporalmente de centrarnos en nuestras preocupaciones. Además, conviene recordar que reducir la ansiedad que sentimos en un momento concreto no es lo mismo que tratar un trastorno de ansiedad.

Entonces, ¿por qué colorear mandalas no es arteterapia?

Esta es probablemente una de las principales confusiones que encontramos cuando hablamos de arte y salud mental. Podemos pintar, dibujar, bailar, modelar barro, escribir, hacer fotografías o tocar un instrumento y obtener beneficios emocionales a través de estas actividades. Sin embargo, utilizar el arte no significa necesariamente estar realizando arteterapia.

La Federación Española de Asociaciones Profesionales de Arteterapia (FEAPA) define la arteterapia como una vía de trabajo que utiliza el proceso de creación a través del lenguaje artístico para acompañar y facilitar procesos psicoterapéuticos dentro de una relación terapéutica. En esta línea, Leah Guzman, arteterapeuta acreditada, la describe también como un enfoque psicoterapéutico en el que se integran arte y psicología (Guzman, 2023).

Por eso, es importante aclarar que cuando compramos un libro de mandalas y coloreamos tranquilamente en casa estamos realizando una actividad artística, pero en un proceso de arteterapia encontramos además una relación terapéutica, unos objetivos, un encuadre y el acompañamiento de un/a profesional con formación específica.

Cathy Malchiodi, una de las autoras de referencia en el ámbito de las terapias de artes expresivas, pone precisamente el acento en que el trabajo creativo se integra en un marco terapéutico donde son fundamentales la seguridad, la relación y la posibilidad de explorar y elaborar la experiencia (Malchiodi, 2023). El recurso artístico es un medio dentro de ese proceso; no es, por sí solo, el tratamiento.

La persona no necesita hacer un dibujo bonito ni saber pintar. La creación puede convertirse en una vía para expresar y explorar emociones, experiencias, necesidades o conflictos que después se trabajan dentro del proceso terapéutico. Por tanto, no es el lápiz, el dibujo, la pintura o el mándala lo que convierte una actividad en terapia. Es el proceso terapéutico en el que esa creación se integra.

¿Puede utilizarse un mandala dentro de la arteterapia?

Sí. Decir que colorear un mándala en casa no es arteterapia no significa que un mándala no pueda utilizarse como recurso dentro de un proceso de arteterapia.

De hecho, Guzman (2023) incluye en su libro un ejercicio con mandalas orientado a favorecer la relajación y, en su versión grupal, la cohesión y la comunicación. Pero el ejercicio no se limita a colorear una plantilla ya diseñada: propone crear el propio círculo y sus patrones, realizar una breve respiración antes de empezar, observar lo que ocurre durante la creación y responder después a preguntas de exploración sobre la experiencia. Ese ejemplo ayuda a comprender la diferencia. El mandala puede ser el recurso utilizado, pero el trabajo terapéutico aparece en cómo se propone, con qué objetivo, qué se observa durante el proceso y cómo se elabora posteriormente lo vivido.

¿Es lo mismo aliviar la ansiedad que tratarla?

No. La ansiedad es una respuesta que todas las personas podemos experimentar a lo largo de nuestra vida. Podemos sentirla antes de una entrevista de trabajo, un examen, una prueba médica, un viaje, una conversación difícil o durante una época de mucha incertidumbre. En esos momentos podemos utilizar diferentes recursos que nos ayuden a regularnos: caminar, respirar conscientemente, escuchar música, hablar con alguien, hacer deporte, escribir, descansar o colorear. Todas estas actividades pueden ayudarnos. El problema aparece cuando confundimos sentir alivio con haber solucionado aquello que está provocando o manteniendo nuestro malestar.

Imaginemos, por ejemplo, que una persona siente mucha ansiedad cada vez que tiene que conducir por la autopista. Puede llegar a casa, colorear durante media hora y sentirse considerablemente más tranquila. El coloreado le habrá ayudado a regular su nivel de activación. Pero probablemente continuará sintiendo la misma ansiedad cuando tenga que volver a conducir por la autopista. Si además comienza a evitarla y organiza cada vez más sus desplazamientos para no utilizarla, el problema puede mantenerse aunque haya encontrado estrategias eficaces para relajarse después. Regular una emoción y trabajar sobre aquello que mantiene un problema son procesos diferentes.

¿Qué significa tratar clínicamente un problema de ansiedad?

Cuando la ansiedad empieza a ser persistente, resulta difícil de controlar, provoca un malestar importante o interfiere en nuestra vida cotidiana, puede ser necesario realizar una valoración más amplia.

La Guía de Práctica Clínica para el Tratamiento del Trastorno de Ansiedad Generalizada en Atención Primaria del Sistema Nacional de Salud (2024) distingue las estrategias de automanejo y psicoeducación de los tratamientos psicológicos estructurados, y señala la terapia cognitivo-conductual como la intervención psicológica con mayor respaldo para el trastorno de ansiedad generalizada.

Un tratamiento psicológico no consiste simplemente en realizar una actividad que consiga disminuir nuestra ansiedad. Implica evaluar qué está ocurriendo, comprender qué puede estar manteniendo el problema, establecer unos objetivos y seleccionar estrategias dirigidas a producir cambios más allá del alivio inmediato.

Entonces, ¿para qué puede servirme colorear mandalas?

Colorear mandalas puede proporcionarnos un espacio para parar, descansar, centrar nuestra atención en algo diferente y disfrutar de una actividad creativa. Esta actividad puede formar parte de nuestras estrategias de autocuidado e incluso ayudarnos a reconocer que necesitamos bajar el ritmo durante unos minutos y dedicar un espacio a nosotros mismos.

También debemos recordar que no existe una estrategia de regulación emocional que funcione de la misma manera para todas las personas: a alguien puede resultarle muy relajante colorear; otra persona puede aburrirse; y otra puede terminar todavía más nerviosa intentando que cada espacio quede perfecto y que los colores combinen entre sí. Y no pasa nada. El autocuidado no debería convertirse en otra obligación más dentro de nuestra lista de cosas que tenemos que hacer para estar bien.

¿Cuándo puede ser recomendable pedir ayuda psicológica?

Sentir ansiedad en determinados momentos forma parte de nuestra vida y no significa necesariamente que tengamos un trastorno psicológico. Sin embargo, puede ser recomendable consultar con un profesional cuando:

  • la ansiedad aparece de manera muy frecuente o sentimos que es difícil controlarla;
  • evitamos lugares, actividades o situaciones por miedo a sentir ansiedad;
  • las preocupaciones ocupan una parte importante de nuestro día;
  • experimentamos crisis de ansiedad o ataques de pánico recurrentes;
  • nuestro descanso, trabajo, estudios o relaciones sociales empiezan a verse afectados;
  • las estrategias que antes nos ayudaban solamente producen un alivio muy breve y el problema continúa interfiriendo en nuestra vida.

Si sientes que necesitas apoyo para manejar la ansiedad en tu día a día, buscar ayuda profesional puede ser el primer paso. Aquí podrás reservar tu primera sesión

Referencias bibliográficas

  • Federación Española de Asociaciones Profesionales de Arteterapia. (s. f.). ¿Qué entendemos por arteterapia?. Disponible en: https://feapa.es/que-entendemos-por-arteterapia/
  • Grupo de trabajo de la Guía de Práctica Clínica para el Tratamiento del Trastorno de Ansiedad Generalizada en Atención Primaria. (2024). Guía de práctica clínica para el tratamiento del trastorno de ansiedad generalizada en atención primaria. Ministerio de Sanidad; Servicio de Evaluación del Servicio Canario de la Salud. Disponible en: https://portal.guiasalud.es/gpc/tratamiento-trastorno-ansiedad-generalizada-atencion-primaria/
  • Guzman, L. (2023). Ejercicios prácticos de arteterapia: Técnicas efectivas para trabajar la depresión, la ansiedad y el trauma (F. Prims Terradas, Trad.). Editorial Sirio. 
  • Jakobsson Støre, S., & Jakobsson, N. (2022). The effect of mandala coloring on state anxiety: A systematic review and meta-analysis. Art Therapy, 39(4), 173–181. Disponible en: https://doi.org/10.1080/07421656.2021.2003144 
  • Malchiodi, C. A. (2023). Trauma y terapia de artes expresivas: Cerebro, cuerpo e imaginación en el proceso de curación (F. Montesinos Pons, Trad.). Editorial Eleftheria.

Cristina Pradas 

Psicóloga integrativa y sistémica con formación especializada en trauma, apego y EMDR.

Máster en Psicología General Sanitaria (TECH Universidad)

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